Juan Pablo Sánchez | EXPOSICIÓN ‘OBRA RECIENTE’- PALACIO QUINTANAR DE SEGOVIA
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EXPOSICIÓN ‘OBRA RECIENTE’- PALACIO QUINTANAR DE SEGOVIA

EXPOSICIÓN ‘OBRA RECIENTE’- PALACIO QUINTANAR DE SEGOVIA

El 15 de noviembre de 2019, se inaugura en el Palacio Quintanar, Centro de innovación y desarrollo para el diseño y la cultura, de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, la exposición ‘Obra Reciente’ de Juan Pablo Sánchez. La muestra podrá visitarse hasta enero de 2020.

‘Obra Reciente’ es el nombre del conjunto de óleos, ilustraciones, dibujos, pequeñas esculturas y libros de artista que expongo en el Palacio Quintanar.

Antes de pasar a explicar o más bien justificar el sentido de la mayoría de la obra expuesta tengo que expresar, sin el más pequeño atisbo de rebeldía que me niego a titular la exposición  con  “frase poética” alguna, pedantería que en nombre del mercado y la comunicación veo en banderolas colgantes y cartelones de las salas de exposición.

La muestra se compone de alrededor de 100 obras distribuidas por temáticas en cinco salas del Palacio Quintanar. Gran parte de son pinturas al óleo de los años 2018-2019; varios dibujos ilustrados sobre papel de  pequeño formato del año 2019, pequeñas pinturas en relieve y una selección de libros de artista del año 2017. El conjunto supone una selecta antología de la producción de los últimos años del artista en todas sus facetas.

Para no distraer al lector paso a decir que. “cada cuadro, cada obra que expongo a la visión y a la crítica del espectador, arrastra la carga de mis recuerdos, no como los mostraría un Fellini en Amarcord; ni tampoco Chagall que hace de la memoria hermosas hipérboles dignas de un estudio Freudiano: Chagall es un francés  que mira con emoción y vértigo al judío ruso y a los acontecimientos vividos tamizados por el idioma materno. Yo, aquí no puedo alejarme de mi ego; yo, como decía, tejo sin voluntad de perfección los trazos, las imágenes y los recuerdos, (los míos y los que he robado a mis mayores y a la gente que quiero); hasta que trama y urdimbre se aprietan y el cuadro está ahí (¡ ¡), el equilibrio, la composición, son aderezos indispensables para que el espectador comprenda, y si encaja, participe de mi emoción. Los títulos que acompañan a las obras, unos anodinos, otros esquivos y unos terceros explícitos, son ese elemento que evita que la obra se convierta en un mueble, en un bien mueble; y sean como mínimo, un susurro que despierte el aprecio del espectador.

Podría alargarme en idas y venidas del pensamiento, recurrir al humor, justificar, ponderar y más cosas; pero aquí se trata – con la humildad debida- de  renunciar a una moda o las modas que a modo de timón llevan al espectador a andar con un prejuicio que, más que orientar calibra a conveniencia del autor, de la sala, del antedicho mercado y que además lubrica una comunicación que mata la sorpresa y lógicamente la emoción.

Creo que “Obra reciente” es lo que hay que anunciar, y si viene al caso, explicar; aunque esto último pertenece al espectador y a los queridos críticos.

PD: Perdón por las contradicciones, sin ellas, no hay creación, controversia y más cosas que animan la existencia.

Texto de Juan Pablo Sánchez

 

 



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